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[ 2009-06-29 11:41:17 ]
Leer un correo electrónico suyo es tan emocionante como escuchar a un niño recién llegado de la cabalgata de los Reyes Magos. Antonio Escámez es ese tipo de persona con la que te apetece compartir un largo café mientras te cuenta lo que ha hecho en la última semana. Y es que sus semanas son intensas. Dice que le cuesta mucho verse en el futuro porque vive el momento y, no quiere malinterpretaciones; "no es carpe diem, soy muy apasionado pero también tengo un lado muy racional y mi mente piensa demasiado". Se le puede encontrar paseando bajo el sol de Los Ángeles y al día siguiente en Barcelona o Madrid. Es una de las virtudes de este actor; su disposición para trabajar en cualquier parte del mundo, algo que él mismo considera apasionante.
La primera película que recuerda es Gilda, cuando tenía unos cuatro años. "Ese día, mientras Rita se quitaba el famoso guante en pantalla, yo empezaba mi vida en un pequeño pueblo de Castellón; y supongo que en ese momento, mi inconsciente o alguna fuerza superior decidieron mi destino". Y así fue como se convirtió en lo que ahora es. Como muchos actores, siempre ha soñado con Hollywood; le fascinan su historia y su magia y ahora está dando sus primeros pasos allí. Aunque como él siempre dice, todo tiene dos caras y conocer de cerca este mito supone también un riesgo, el de dejar atrás a toda su vida en España, "es apasionante, duro y hermoso a la vez".
Antonio Escámez comenzó a andar por la cuerda floja interpretativa diplomándose en Arte Dramático en la ESAC de Valencia. Tras un Máster de Interpretación para Cine se dió cuenta de que en este mundo lo que más se valora es la versatilidad y desde entonces no ha cesado en su intento de formarse como artista completo y multidisciplinar: años de canto, cursos de comedia musical, danza, talleres de casting...
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